En soledad

Este deslizarse de las palabras en la hoja me recuerda, cada vez que sucede, que es el mejor medio que tengo para contactarme conmigo. Que esta soledad es necesaria porque es allí donde escucho mi propia llamada. Es en silencio y en soledad cuando las sensaciones vienen espontáneamente, en multitud, en estampida, y se agolpan en la mano pugnando por salir.
Pienso en vos, como cada día desde que te conocí. Y a la vez pienso en la nada que somos, en el todo que pretendemos y en la incierta proyección que le quiero dar a esto. No dejo de prestarme atención, a mis cosas, a lo que siento día a día, lo que me pasa por fuera y por dentro, las señales, los avisos, las llamadas a las que me refería más arriba. Quiero creer que sos vos quien pasa detrás mío como una sombra y que al girar para verte ya no estás. Necesito sentir que sos vos quien, en ocasiones, se inclina sobre mí cuando duermo y me despierta con una leve caricia o susurra mi nombre en el rincón más silencioso –y por lo tanto más atento- del inconsciente. Te dibujo en mis ausencias, te asigno forma, peso, olor y color, te retengo en mis sentidos antes que esta eternidad te termine arrebatando de mí irremediablemente. Te abrazo en mi almohada como cada noche y te dejo volar entre sueños, soñando que sos el ave que regresa a mi brazo extendido, sintiendo que sos la paz y el silencio que de pronto se hace en la noche, cuando callan los perros y la lluvia. Sos el aire que respiro, el agua que me baña y me inunda, la tierra que me recuerda a cada paso que estoy con vida, sos el fuego que me quema en tu recuerdo, sos la savia que me recorre las venas.

Recuerdos

Qué diablos hace que te vea y te recuerde por todos lados?

Ayer en el súper, alguien usaba tu perfume. Ayer en el súper, había una góndola llena de Chardonnay. Ayer en el súper, destapé un Kenzo y te respiré. Ayer en el súper me llegó Noviembre del año pasado, mientras te esperaba tomando un café, y me llegó la lluvia junto a la laguna, y el recuerdo de nuestra única noche juntos… que no se repetirá jamás.

El foso

Acá estoy.

Sí, estuve unos días en el foso. Al contrario de lo que sucede en las cárceles, el foso, nuestro foso, es un lugar de retiro voluntario; allí donde se puede llorar un duelo, por ejemplo.

Así que por unos días anduve respirando mi propio dolor. Sé que el eclipse te afectó, como nos pasa a todos los que estamos alineados bajo el sol. No hay nadie a quien culpar y la bronca ya se transformó en una dulce rendición. Me entrego a lo que dicta el destino, que es sabio, ya se sabe.

Cambios

Antes se usaba cambiar la cerradura de las puertas, el que se quedaba en casa. El otro o la otra, el que se iba, se quedaba afuera.

Mañana cambio mi número de celular.

Sorry, shit happens … 😄

Buen día

Porque hoy llueve, y es una mañana de cafe con leche y tostadas en la cama, con vos.
Pero hoy, porque llueve, porque no estás acá, porque hay café con leche pero no hay tostadas, porque hay cama pero no hay vos, porque hay un agujerito así de grande en mi corazón por esta distancia de plastilina, porque este odioso juego de las escondidas no me deja alternativas… vení, tapémonos con el acolchado y asomémonos a la ventana a ver llover, dejame que me abrace a tu cintura, dejame que te muestre lo que sería nuestro mundo si estuvieras aquí, dejame que de a poco te vaya contando sobre esos chiflados, sobre esos cariñosamente chiflados que un día empezaron a llegar y se quedaron paseando en el parque, caminando en rondas, bailando al compás del viento. Esos que me llaman cada noche a romper filas, que es lo mismo que descansar.
Vení. Hay para todos.
Pero más que nada, hay para vos.